El librito dice...

Por: Humberto Valdés 2017-01-17

El mundo real y de-presión del futbolista

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Crecimos con un sueño, con la ilusión de ser futbolista; no importaba si la cancha era de tierra o de pasto, no importaba si el balón era de cuero o un botella, a algunos los llevaban a la escuela de futbol y para otros la escuela era la calle… Si había una familia detrás de uno el apoyo era completo semana a semana, siempre esperando el juego para ir a apoyar, si no había familia simplemente había que ir a jugar y regresar a casa.

De niños todos éramos amigos, cuates… en donde el ganar nos llenaba de alegría y todos festejábamos, y el perder, nos ponía enojados o tristes pero siempre consolándonos juntos. La vida sigue y los tiempos van cambiando, entras en una edad en donde algunos empiezan a quedarse rezagados en su afán de alcanzar ese sueño; unos no crecieron se quedaron chaparros, otros se pasaron de peso porque descuidaron la comida y terminaron siendo el “gordito”, uno que otro tenía que trabajar para ayudar a la familia, algunos otros simplemente no pudieron alcanzar un nivel que los acercara a esa ilusión.

Los amigos o cuates de la cancha se empiezan a acabar, la competencia es diaria, la presión constante; el que fuera tu compañero en la delantera, si aquel con el que también te subías a un árbol o hacías travesuras se ha convertido en tu rival; él hace más goles que tú y no te dejas, y no te dejas porque si tú no haces más goles lo pueden escoger a él para alcanzar ese sueño… ¡se acaban los amigos! ¡Tengo que ser mejor que él! ¡No me puede ganar! ¿Cuántos sueñan con ser futbolistas para ayudar a su familia? ¿Cuántos de ellos quieren darles una mejor vida a sus seres queridos? O

A cuántos les dijeron sus padres: “Tu no vas a ser futbolista, ese deporte es para vagos” “¿Futbolista? ¡jamás! te encargarás del negocio familiar” “Primero la escuela” ¿Cuántas historias habrán de este tipo alrededor del mundo? Ojo que éstas historias no sólo son en México repito, pasan en todo el mundo.

¡Por fin el sueño llegó! Pareciera increíble pero a veces no importa el nivel; hay quien se convirtió en el ídolo del barrio, el que quizás cobra algunos pesos por entretener a su colonia, otros pasan por terceras o segundas divisiones del pueblo en donde se conforman con ser los ídolos del lugar  y viven de los aplausos y de algunos pesos.

Y por supuesto, el mundo élite de la primera división en grandes equipos y niveles en donde la fama, el dinero y la farándula te rodean… ¡Por fin llegó la gloria! A los que tuvieron carencias en su infancia y familia, ya le puedes dar algo a tu gente… Llega el auto último modelo, los reflectores, las distracciones, “los amigos”… no pasa por el nivel socioeconómico, a la mayoría le pasa… Aquí es donde llega el momento difícil, los amigos de la infancia y de la escuela están en un camino en donde hay que trabajar, seguir estudiando, buscar crecer para salir adelante… cada vez los ves menos y empiezas a convivir en el mundo de fantasía… ¡Qué difícil! ¿En quien puedo confiar? ¿Quién me escucha? Llega el punto en donde el futbolista se tiene que consolar o refugiar con algo, muchas veces llega la soledad, la ansiedad, la presión no nada más de dar resultados en la cancha si no también de todo lo que traes detrás de tu pasado.

Con todo lo que hemos platicado, podemos llegar al punto en donde la vida del futbolista no es sencilla; si de niño jugabas bien quizás no será difícil alcanzar el sueño, lo difícil es saber cómo manejar todo lo que traes detrás. No hablemos de aquellos que se quedaron a un tris de lograr el sueño ni de los que se quedaron fuera por algún tipo de problema como una lesión, estos en su mayoría quedarán con una frustración tremenda, hablemos de los que están dentro de este sueño envueltos en un vacío constante en donde el día a día es el mundo del fútbol, un mundo que cuando estás no sabes en quién confiar y cuando se acaba quieres seguir viviendo en el.

Así la vida del futbolista en su mayoría, llena de excesos y distracciones que si no hay alguien que te oriente o te guíe perderás el control en cualquier momento. Cuántos futbolistas activos o retirados tienen una vida estable, cuantos habrá estables económicamente, cuantos tienen una familia bien conformada, cuantos habrá con una carrera académica… el porcentaje es muy bajo.

Podemos concluir diciendo que temas como el de Carlos “Gullit” Peña debe de haber muchos dentro de nuestro fútbol y en cualquier nivel, y podemos decir también que el mundo del futbolista no es el mundo de fantasía en el que muchos quisieran vivir ni el que suponen.

img_2021 Humberto Valdes Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @BETO_VALDES

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