Doblones

Por: Carlos Yarza 2017-01-05

¡Emiliano Gamero a la hoguera!

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Con el arranque de este 2017, corrió como reguero de pólvora en redes sociales, un video donde se ve al rejoneador Emiliano Gamero golpeando a uno de sus caballos, esto ha provocado que propios y extraños se sientan con derecho de opinar y todos coinciden en que el caballista es la peor persona que ha pisado la faz de la tierra y tras el hecho, el infierno sería un premio por sus actos.

Sé que al escribir estas líneas yo solo me voy a meter en la boca del lobo y con seguridad me voy a ganar similares calificativos a los que ha recibido el rejoneador. Mucha gente me ha pedido mi opinión la cual hasta ahora me he reservado por considerar que en ocasiones el silencio es mejor, pero ante la cantidad de comentarios negativos y principalmente por la forma en que se están agarrando de esta situación para atacar a la fiesta, consideró importante transmitir lo que pienso.

Fue muy irresponsable el proceder de quien grabo las imágenes y las difundió, y más irresponsable el actuar de muchos que se dicen comunicadores taurinos y que lo único que han demostrado es su total desconocimiento de lo que es el rejoneo, y más que el rejoneo, lo que es el manejo de los caballos. Lo digo con todo respeto, pero el noventa por ciento de los que han opinado no tienen la más mínima idea de lo que es el trato y relación hombre-caballo.

La imagen difundida es cierto es fuerte y más cuando tramposamente ha sido ya editada y se ve únicamente a Gamero, castigando al caballo y quitaron la imagen cuando este le tira una patada directa a la cara, la cual, para fortuna de él, logra esquivar, esta acción es la que deriva en la reacción de Emiliano, quien aplicó un correctivo al caballo mañoso.

Primero hay que decir que los caballos son animales de manada, y como tal obedecen a jerarquías y obedecen a un líder, y como en toda sociedad animal el de abajo anhela estar un día arriba y ser líder e imponer las condiciones a la manada. En estado libre, el líder se vale de conductas diversas para imponer su ley, que va encaminada al bienestar de la comunidad, en ocasiones basta con una sola mirada, olfateo, relinchido o mostrar los dientes, de ahí vienen las mordidas, manoteos y cuando es necesario las patadas, pero al final el orden prevalece.

La gente que se dedica a domar caballos conoce mucho de esta conducta social equina y aprovecha todo esto para poder educar a un caballo, en ocasiones se les puede dominar por medio del convencimiento, pero en ocasiones es por medio del sometimiento, y más cuando un caballo no ha vivido la experiencia de una manada y desconoce las conductas sociales propias de su especie.

El equipo de un rejoneador suele sumar a varios animales, lo que al final se convierte en una manada, en la mayoría de los casos suelen ser machos los que forman la cuadra y casi siempre son caballos enteros, esto quiere decir que tienen testículos, en consecuencia están aptos para procrear y son una maquina productora de mucha testosterona, lo que los hace bastante temperamentales, sumado a que en especial el caballo de raza lusitana, que es el que se usa para el rejoneo, es uno de los caballos con más carácter.

Pues bien, de esta manada el líder es el rejoneador, es quien impone las reglas y es quien sabe cuáles son las actitudes y aptitudes de cada uno de sus caballos y es el que determina cuál sirve para tal o cual cosa, y de ahí es que los coloca para el tercio de salida, banderillas o muerte.

Pero como en toda manada, y como sucede con cualquier ser vivo, tienen sus momentos buenos y malos y a pesar de que estos caballos están acostumbrados a viajar y a salir a torear, también tienen su carácter y estados de ánimo y reaccionan en ocasiones de forma negativa, como sucedió con este animal y terminan por querer ponérsele al tú a tú al líder.

Ahí es cuando el líder se tiene que imponer, y esto, en el caso de los caballos, tiene que ser al momento ya que el caballo debe de saber porque se le está reprendiendo, ya que si se le deja y se le pretende castigar después el equino ya no sabe lo que está sucediendo y el correctivo ya no tiene resultados.

Aclaró, situación que no sucede con todos los caballos, esto es como una familia que cuenta con muchos hijos, ninguno es igual a otro y aunque la base de la educación es la misma para todos, de manera individual cada hijo requiere un trato especial.

También habrá que entender que un caballo pesa arriba de 600 kilos así que un golpe como los que le dio Emiliano al caballo, es como una nalgada o cinturonazo a alguno de nuestros hijos, y la patada que le dio también se le da en una zona específica que no le representa un daño físico mayor. Hay que recordar el peso y fuerza de un caballo y entender que un golpe con la mano simplemente ni lo sienten.

Que la imagen puede resultar perturbadora, tal vez, pero no más que la de un niño de la calle o la de una persona en situación de abandono, o la de peleas de estudiantes de secundaria, que tanto corren por las redes y que no causan la conmoción que esta imagen a causado y que ahora puede acabar con la carrera de Emiliano Gamero, quien hasta antes de este tropiezo, era considerado el mejor rejoneador de México.

Que paradójica resulta la vida de un torero, hace dos años Emiliano, cortó un rabo en Aguascalientes, de ahí su carrera agarró fuerza y por lo mismo vivió lo que cualquier mexicano que quiere subir pasa, en lugar que los de abajo lo empujen, por el contrario lo jalan para mantenerlo abajo.

Así tuvo que aguantar que las fechas en lugar de incrementarse se vieran disminuidas en su agenda, pero como buen profesional no dejo de trabajar y de prepararse, así que en ese lapso en que las cosas se le pusieron cuesta arriba, cada vez que pudo torear logró triunfar, y cuando las cosas se ponían color de hormiga llegó una cita anhelada y fue la última fecha del 2016, en la México, la corrida de rejones donde dejo en claro el nivel que tiene como rejoneador.

El último día del 2016, actuó en San Miguel de Allende, esa tarde logró indultar a uno de sus astados, al cual aprovechó cabalmente y con su toreo, y buen manejo de sus caballos, llevó las cosas al punto de que se le perdonó la vida, situación de la cual en este momento nadie habla.

Hoy se le trata de ingrato e injusto al castigar a los que “le dan de comer” y lo pongo entre comillas, los caballos no le dan de comer, ya que sin el trabajo del jinete para entrenarlos para torear, los caballos solo serían eso y no caballos toreros.

Mal inicio taurino ha tenido este 2017, en México, ya que los propios taurinos que han difundido la famosa imagen a través de redes, le han echado leña al fuego anti taurino, quienes se han dado vuelo y han manipulado las cosas para su conveniencia, al punto que comienzan a salir ahora historias absurdas de supuestas declaraciones de ex empleados de Gamero, que supuestamente aseguran que maltrata a los caballos al punto de matarlos, como si un caballo de esos costará cinco pesos, y se pudiera dar el lujo de matar a un caballo de rejoneo por simple gusto.

¿Emiliano Gamero, se equivocó? A primeras de vista si, analizando las cosas, no. Me pregunto de qué estaríamos hablando si este caballo, con su mal comportamiento, patea y mata a alguno de los muchos aficionados, curiosos, que suelen acercarse a verlos, o, a un niño. ¿A quién se le culparía?, porque nada más hay que pensar con que fuerza patea un caballo.

Hoy mucha gente ha criticado y le ha dado la espalda al rejoneador capitalino, y gente de su mismo equipo que definitivamente y así lo han demostrado , no eran gente comprometida con él, y se han bajado del barco al sentir que se tambaleó ligeramente.

Ojalá la afición se detenga a analizar más fríamente esta situación, y no crucifique a Emiliano Gamero, que los empresarios no tomen esta situación como excusa para dejar de contratar al caballista. México necesita de muchos rejoneadores y Emiliano Gamero, es uno de los que debe jalar la carreta en este rubro.

Esta situación vuelve a poner en claro como los humanos se empeñan y humanizan a los animales, y el hombre mismo termina por deshumanizarse cada día más.

La relación hombre-caballo es antiquísima y en torno a la misma hay miles de historias de todo tipo, esta es una más, al final el hombre seguirá adiestrando, cuidando y amando al caballo pero también dominándolo.

Carlos Yarza Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @yarzajuncal

Comentarista taurino de Televisa Deportes Ver todas las emisiones