Mesa de trabajo

Por: Javier Rojas 2016-12-27

América tras la final

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Con cualquier otro equipo se hablaría de algún mérito, quizá por el esfuerzo tras haber jugado 33 partidos oficiales durante cinco meses en tres torneos; sufriendo la baja de muchos jugadores por lesión en ese periodo, cinco fueron a quirófano – cuatro de ellos se alcanzaron a recuperar durante este tiempo- y salvo Moisés, Pablo Aguilar, Edson Álvarez y Silvio Romero el resto sufrió lesiones que los dejaron fuera de circulación más de una semana. Lesiones o padecimientos como el de Darwin Quintero.

Por haber aguantado hasta el penúltimo minuto del tiempo extra en la Final pese a  haber disputado 10 partidos en las últimas 5 semanas y soportado el cambio de horario y el largo viaje a Japón por el Mundial de Clubes.

Con cualquier otro aparecería un elogio, pero esto es América y, peor aún, en el semestre del Centenario. Darle algún reconocimiento pareciera estar prohibido aunque no debiera ser así y nada tiene que ver mi empleo en Televisa, como el antiamericanismo seguramente me dirá, para pensar esto.

Tras la final viene el periodo de reestructuración con muy poco tiempo de vacaciones y pretemporada para preparar el primer semestre del 2017, que incluye Liga y Copa. Con la sorpresiva salida de Moisés Muñoz, Rubens Sambueza y Osvaldo Martínez, inesperada por la jerarquía que tenían ellos tres en el grupo.

Colocar a Rubens en la lista de transferibles seguramente se decidió a partir de su expulsión ante Tigres y habrá quienes digan que es justo, porque además el 2016 no fue su mejor año, pero lo de Moisés sí le ha pegado al aficionado americanista, incluso a los que preferían verlo en la banca para dejar su lugar a Hugo González, un tema que se manejó a lo largo del año. Moi se ganó el cariño de los seguidores del América por el gol en la final ante Cruz Azul en el 2013 y su actuación en aquélla tanda de penatis, por haberse declarado abiertamente americanista desde la infancia y por la sencillez como se manejó fuera de la cancha. Deja su nombre muy cerca al de Héctor Miguel Zelada y a un lado de Adrián Chávez.

Mientras que el caso de Osvaldo fue por no acomodarse en el sistema de Ricardo La Volpe. Son tres elementos fundamentales en la conquista de los dos títulos de Liga y dos de Concacaf bajo la presidencia de Ricardo Peláez hasta ahora, por lo que nunca pensamos que su salida sería así, hablando de tiempos y formas.

Pero esta directiva se ha caracterizado por tomar decisiones acertadas en su mayoría y seguramente la proyección es mantener una línea de alta exigencia como hasta ahora, con muchas probabilidades de conseguirlo. Existe una buena base de jugadores ya comprobada y conforme avanza el tiempo el  equipo parece entender mejor al técnico y a su vez, La Volpe parece sentirse más cómodo en América, con todo lo que genera. Veremos si alcanza el éxito que se le escapó a dos minutos de encontrarlo.

Aprovecho este espacio para desearles un extraordinario 2017, lleno de paz y felicidad en sus hogares. Que consigamos ser mejores personas en casa y en la sociedad; críticos y activos para tener el México que merecemos.

Javier-Rojas-624x350 Javier Rojas Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @javier_rojastd

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