El librito dice...

Por: Humberto Valdés 2016-10-20

Que en el futbol, como en la vida, no tienes nada seguro

Empiezas pateando un balón, con tu padre, hermano, amigos. El tiempo pasa tan rápido que cuando te das cuenta ya estás involucrado en el medio del futbol, de mi paso dentro del futbol en mi niñez y adolescencia puedo decir que a pesar de tantos momentos buenos y malos la pasé muy bien.

Quiero platicarles del sector profesional, del sueño de todo niño que quiere ser futbolista, lograr jugar en el equipo de sus sueños, jugar un Mundial, ir al extranjero. Corría el año de 1993 y me llevan a hacer pretemporada con el primer equipo de Cruz Azul, que para fortuna mía el DT era Enrique Meza, sí, mi maestro, el sueño se había cumplido, llegar formalmente a la Primera División en el equipo de mis sueños, el equipo de mi familia.

Llegó el debut  (4-sep-1993), fue un buen año, el equipo calificó a la Liguilla, jugué una buena cantidad de partidos, tuve llamado a Selección Nacional, digamos que todo arrancaba bien en la Primera División, llegó el primer manotazo, perdimos en Cuartos de Final vs América (jugué el segundo partido) y como consecuencia la cita en La Noria dos días después para darnos vacaciones y para informarnos de la lista de transferibles.

¿Lista de transferibles? Inimaginable salir del club con el año que habíamos hecho, ¡pues salieron varios! En ese momento te das cuenta que nada es seguro dentro del futbol. Pasaron 2 años para consolidarme como titular, otro logro importante, llegó Víctor Manuel Vucetich y sus primeras palabras fueron: “Valdés me dicen que usted está muy verde aún y me quieren traer a un central, yo les dije que me la voy a jugar con usted porque me parece muy buen futbolista y no necesito a otro”, vaya mensaje.

¿Quién le habrá querido traer un central? Ni idea, el tema era aprovechar la confianza de un DT como Víctor (otro de mis maestros y ya les platicaré) y así fue; 11 partidos de Copa jugando 90 minutos semana a semana hasta salir campeones (1996), Cruz Azul no había ganado nada desde 1980, inició la liga (primer torneo corto e inaugurábamos el Estadio Azul) y seguíamos jugando 90 minutos semana a semana hasta que el sueño se acabó.

El 19 de octubre de 1996 cenando en la concentración recibo una llamada de Selección Nacional y se me informa que tenía posibilidades de ser llamado para la eliminatoria rumbo a Francia 1998, que mejor manera de irse a dormir.

El 20 de octubre de 1996, juego contra Atlante en el Estadio Azteca, minuto 9 del primer tiempo ¡zas! Ruptura del tendón de Aquiles pie derecho, minuto 25 ya en el quirófano, terminó mi equipo perdiendo 3-1 y el informe del doctor era malo, 1 año de recuperación y a ver si volvía a jugar. Nunca le perdonaré al doctor (y es mi amigo) haber hecho llorar a mis padres con esa noticia.

Bueno, al punto, al otro lado del futbol: me recuperé, logré regresar después de un año, un año histórico para el club, el año 1997, estábamos por ir al Torneo Cuna del futbol mexicano (Pachuca) y recibo una llamada para citarme cerca del hotel de concentración, ahí vamos confiados de que era algo bueno. Al llegar me encuentro con varios compañeros y me dicen: “a ver cómo te va, a nosotros nos dieron con todo” yo ni idea.

Es mi turno, me reciben de espaldas y al voltear me dicen: “A ver hijo de la… a ver si ya te dejas de hacer… me estás haciendo perder mucho dinero…” respondo: cuando menos buenas tardes ¿no? – Que buenas tardes ni que la… o te pones las pilas o te vas a…. ¿Me voy? Le dije yo, pues nos vamos juntos.

En ese momento no piensas, solo reaccioné a lo que a mi parecer fue una agresión, lo último que alcancé a escuchar ya caminando hacia la puerta fue: “de mi parte corre que no vuelves a jugar aquí”. Pasaban las semanas y el equipo andaba muy bien, yo me sentía bien pero no jugaba, un día le pregunté al cuerpo técnico que cuando iba a jugar, ya me sentía bien.

La respuesta fue contundente: ¿Ya ofreciste disculpas? Me quedé frío, tenía que hacerlo para poder ser considerado y ¿qué creen? Acto seguido me concentraron para la Liguilla (no jugué), aquella Liguilla memorable en la que fuimos campeones contra León después de 17 años y en la que aparezco dentro del plantel.

El librito dice que en el futbol, como en la vida, no tienes nada seguro…

Humberto Valdes Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @BETO_VALDES

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