¡Y aquí está!

Por: Raúl Pérez 2016-08-11

¡No pasa nada!

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Es un verdadero privilegio integrarme a este fabuloso equipo de trabajo, el de televisadeportes.com, comandado por el caballero Eric Fischer. Agradezco la oportunidad y espero que les agraden mis colaboraciones.

Para empezar, el tema obligado es la Selección Mexicana de futbol, que ha sido eliminada de los Juegos Olímpicos. Sin duda que esta situación ha levantado ámpula en los diversos sectores de nuestra sociedad y no sólo en el ámbito del deporte. Ya sabes que tratándose de futbol todo mundo opina, le guste o no el futbol, sepa o no de futbol, y ahora que hay evento olímpico surgen, quien sabe cómo y de dónde, numerosos “especialistas” que se atreven a “ilustrarte” sobre cualquier disciplina deportiva olímpica: natación, gimnasia, incluso las más sofisticadas como el tiro con arco o esgrima. En fin, así somos los mexicanos… ¡y qué bueno que así seamos!

Pero regresando al tema, en estas líneas me voy a referir únicamente al asunto futbolístico de cancha; lo que desde mi punto de vista ocurrió en el terreno de juego (y ocurre con frecuencia) en lo que era un partido de alta exigencia para el representativo mexicano. No es que la gente de pantalón largo no tenga ninguna culpa de lo sucedido, (a los mexicanos nos gusta buscar y señalar culpables) al contrario, los directivos deberán asumir su gran responsabilidad en el fracaso del balompié y de todo lo demás, pero ese es un tema que abordaremos en otra oportunidad.

Mucha gente, aficionados y comentaristas, calificó de mañosos y hasta de marrulleros a los coreanos: que si se tardaban en reanudar el juego en balones detenidos, que si se tiraban al suelo en cada jugada en la que había algún roce, que si le reclamaban al árbitro, que si cometían faltas tácticas, etcétera, etcétera. Lo cierto es que el conjunto surcoreano trabajó el partido a conciencia, con una gran planeación, con una disciplina táctica impecable, con una concentración a toda prueba y con DETERMINACIÓN, ésta muy notoria en cada disputa del balón y en cada intento ofensivo, muy escasos por cierto, pero como ejemplo tenemos el remate que se convirtió en el único gol del encuentro; ¡qué manera de pegarle a la pelota! ¡Con cuanta convicción le metió el empeine al esférico Kwon Chang-Hoon!

Sí, es verdad, en algunas ocasiones los de Corea del Sur se pasaron de la raya en aquello de “manejar” el juego, pero estaban plenamente convencidos de sacar el resultado que necesitaban y lo iban a hacer de la manera que fuera necesario. México, por su parte, no hizo un mal partido, incluso estuvo a punto de abrir el marcador en aquel disparo de Cisneros que se estrelló en el poste. Los futbolistas mexicanos le “echaron ganas”, pero en un juego de esta magnitud no basta solamente con “echarle ganas”, hay que sacar el mejor repertorio posible, no solo de futbol, hay que tener oficio, liderazgo, algo más.

No vi a un solo jugador mexicano hablar con el árbitro, no importa que no se entiendan por el idioma para al menos indicarle que desde que empezó el cotejo, los coreanos se tardaban una eternidad en volver a poner en circulación el balón después de alguna falta o saque. Fue desesperante ver, y todavía lo es cuando miro la repetición, cómo el goleador de Corea pasó por entre 3 defensas mexicanos sin que ninguno le pusiera el alto; nadie de los nuestros entró con la DETERMINACIÓN de parar al rival, incluso con faul antes de ingresar al área, a fin de impedir la anotación del rival en un momento en el que todavía había chance de ganar el cotejo.

No es que me guste el futbol brusco, sucio, lleno de marrullerías. Tampoco me encanta que en un partido se den de patadas al grado de convertir un juego en un campo de guerra, pero está muy claro que existen partidos que TIENES QUE GANAR a costa de lo que sea, incluso sin jugar bien o sin dar “espectáculo”, y el duelo de ayer era uno de ésos… Daba hasta coraje observar cómo los rivales levantaban el codo, metían barridas temerarias, empujaban con hombro, manos y cadera mientras los mexicanos se limitaban a disputar las jugadas con demasiada franqueza, sin responder en la misma medida y, diría yo, hasta con inocencia.

Total, que con los resultados obtenidos por las selecciones mexicanas de futbol en este “verano negro”, la goleada en la Copa América Centenario y la temprana eliminación en los olímpicos, los dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol y Juan Carlos Osorio tendrán un inmensa presión en los próximos partidos que juegue nuestro representativo tricolor y quién sabe si la soporten; bueno, después del 7-0 se mantuvieron en sus puestos, así que vamos a esperar.

Ni modo, en futbol quedamos fuera y esta disciplina se suma a la serie de derrotas de la delegación mexicana en Río de Janeiro de las que deberán dar cuenta los dirigentes deportivos de cada una de las federaciones por un lado, y por el otro la CONADE y el Comité Olímpico Mexicano. Escucharemos con atención y veremos qué pasa. ¿Cómo que no va a pasar nada? ¿Tú crees? Pues sí, México es el país en el que pasa de todo, pero al final de cuentas, ¡no pasa nada!

624x350(1) Raúl Pérez Periodista Televisa Ciudad de México, DF

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