Doblones

Por: Carlos Yarza 2016-07-18

Los animales por encima del hombre

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En estos últimos días he vivido muchos sentimientos, que van desde la rabia hasta la tristeza. Me he sentido hasta avergonzado de pertenecer a la especie humana. Antes que nada levanto la voz y les digo que me siento orgulloso de ser taurino. También les digo que respeto y no cuestiono a los que no tienen el gusto por las corridas de toros, y les aseguro que nunca he querido convencer a nadie que se vuelva taurino. Pero hoy tengo que decir ¡Basta!

En los últimos tres meses, como históricamente no había sucedido, han muerto tres hombres, tres toreros, en la práctica de su profesión. Esto ha hecho que la sociedad taurina esté de luto y dolida por estas ausencias, la del novillero peruano Renatto Motta, el matador mexicano Rodolfo Rodríguez y el matador español Víctor Barrio. En contraparte, la sociedad antitaurina se ha alegrado, al punto de faltar al respeto a la memoria, honor y dignidad de estos hombres, ignorando el dolor que las propias familias de estos seres humanos viven. Calificativos de torturadores, asesinos y más ofensas denigrantes y homofóbicas he escuchado y leído en contra de estos hombres que, aunque no lo crean, han tenido la muerte más dichosa, la de morir a consecuencia de ejercer lo que más les gustó, torear. Sí, para un torero no hay muerte más gloriosa que la que da un toro.

El hombre que encamina sus pasos a la tauromaquia comienza un estilo de vida único, en el que sabe que cada día que viste de luces puede ser el último, sabe que a la plaza llegará caminando, pero nunca sabe cómo saldrá de ella. El torero ofrenda su vida por el gusto de crear arte ante un ser que, al igual que él, es único. El torero vive el día, su preocupación no va más allá, cree en la perfección y está consciente que las cornadas son resultado de sus errores, y ellos pueden costarle la vida.

El toro para el torero, aunque coloquialmente se diga enemigo, no lo es. Por el contrario, se le ve con cariño, es cómplice, se le admira, pero principalmente se le respeta. Hay quienes dicen que el enfrentamiento es desigual, ¿y dónde está la desigualdad? Ambos tienen sus armas y las saben usar, y la muerte de estos toreros en cuestión lo demuestra. En el ruedo ambos, toro y torero dan lo mejor de sí, cumplen cada uno sus objetivos. El sueño del torero es triunfar, el del toro morir. Si, el objetivo del toro, al igual que cualquier bovino es morir tras cumplir con el cometido de su raza. Hay bovinos de carne, de leche, de trabajo, diversión y lidia. Después vendrá su fin utilitario, de todos, que es el consumo humano. Eso sí, la muerte del toro de lidia es distinta a la de cualquier bovino; su muerte es digna, muere de frente con la oportunidad de hasta en ese momento matar. Esa es una faceta de las muchas que tiene la fiesta.

En otra de ellas, en la que la bravura del toro se balancea a la perfección y estas condiciones se funden a la capacidad del torero, viene para el toro de lidia una oportunidad única y que no tiene ningún otro ganado vacuno: el indulto, que le permite tener una muerte casi imposible para una res, la muerte por vejez, tras haber transmitido su genética a varias generaciones. Reitero, esta muerte no la tiene ninguna otra res. Cierto es que de mil toros que van a una plaza posiblemente sólo uno es indultado. Y comparado a que de mil reses que van a un rastro todas mueren, el toro de lidia tiene una ventaja única.

Así puedo ir sumando y sumando letras que formen palabras para hablar de lo grandiosa que es la fiesta, en torno a aportación cultural, artística, económica, ecológica, etcétera. Aquí en México, la tauromaquia está cerca de cumplir 500 años; en España muchos más, y al margen de eso, toro y hombre han estado fundidos prácticamente desde el mismo inicio de la humanidad, así que los argumentos que hay para defender la relación y las actividades que se generan en torno a estos seres mencionados son infinitos.

En el afán de no respetar el libre pensamiento y poder de decisión, los antitaurinos se han inventado una cantidad de argumentos basados en mentiras, porque así como cada argumento taurino es comprobable, ninguno de los argumentos antitaurino lo es. Y lo peor es que han querido manipular el pensamiento de los niños,abusando de que hoy día los animales han sido humanizados, porque así conviene a la industria canina, principalmente, por eso hoy día un perro tiene más protección que un niño. Es tan amplia esta industria que ahora aquí en México, y seguramente en otros países, los alimentos para los perros tienen impuestos de artículo de lujo y hay alimentos que son más caros que la comida para alimentar a un bebe, a un niño, o a un adulto. Fomentar el amor a los animales está de moda, al punto que hay quienes creen que los animales tienen derechos. Y cierto es que hay que respetarlos, cuidarlos, a algunas especies hasta tenerles cariño, pero nunca se debe pensar que son superiores a nosotros.

Hace unos días murió por un error humano, “Bantú”, un gorila del zoológico de Chapultepec. Un diario amarillista de la Ciudad de México, puso en su portada la cabeza desmembrada del simio y en los interiores presentaron una serie de fotografías, muy patéticas del cuerpo desollado del gorila tras la necropsia que se le hizo para saber los motivos que derivaron en su muerte. Lo increíble es que en torno a este tema el periódico armó un escándalo, preguntándose cómo era posible que hubieran hecho eso con el cuerpo muerto del animal, atreviéndose a comparar el estudio hecho al gorila con una autopsia humana, Y más me llamó la atención que esta nota fuera motivo de mayor escándalo que las otras notas que manejaron ese día de gente muerta por asaltos, atropellamientos o riñas, notas que mostraban como algo cotidiano y sin mayor importancia.

Otro aspecto que llama mucho la atención y que de verdad, en lo personal no me entra en la cabeza, es que la sociedad se escandalice más por la muerte de un toro que por la aprobación del aborto. Pensar que la muerte de un toro es similar a la de un ser humano no es comprensible, la muerte del toro entra en un círculo de vida que no se puede romper.

Y si son más los beneficios de las corridas de toros, porque perjuicios no existen, ante esto me pregunto de dónde surge el odio de los antitaurinos, porque una cosa es inconformidad y otra es el odio contra todos los que gustamos, entendemos, vivimos y contra los que practican la tauromaquia, ¿por qué querer imponer su criterio? ¿ Por qué no respetar el libre pensamiento de quien no piensa como ellos? ¿Cuáles o de quién son los intereses que llevan a querer prohibir?. Por qué los políticos creen que se pueden colgar de esta bandera para alcanzar popularidad.

Tengo claro una cosa: el enemigo del toro no es el taurino, el verdadero enemigo del toro es el antitaurino, ese que enarbola la supuesta bandera de defender al toro, ese que no piensa que de acabar con las corridas acabará con esta especie. Siendo esto así, ¿quién es el verdadero defensor del toro, el anti o el taurino?.

En la vida se debe ser congruente, el antitaurino califica al taurino de agresivo y violento, sin embargo yo nunca he visto a un taurino irse a parar a la casa de quien no piensa como él para irlo a agredir verbal y físicamente, como cotidianamente lo hace el antitaurino.

Si el antitaurino de verdad se interesara por el toro de lidia, como dice, si se atreviera a entrar a su mundo, si se diera esa oportunidad de conocer, nunca más censuraría, porque su grito sería el de ¡VIVA LA FIESTA BRAVA!

Por último este viernes unos diputados que buscan prohibir las corridas de toros en la Ciudad de México, pretenden hacer un debate de antitaurinos y taurinos, sin tener la más remota idea de lo que ésto puede ocasionar. El fin es bueno – conocer la postura de ambas partes – pero un debate es inútil, ya que no se llegara a nada. Eso por un lado, por el otro, al ser algo organizado por antitaurinos, me pregunto, ¿qué garantías de seguridad tendrán los taurinos que asistan?

En lo personal, creo que lo ideal es escuchar por un lado los argumentos antitaurinos, y por el otro, conocer los argumentos taurinos, pero sin juntarlos. Reunirlos podría detonar algo desagradable.

Carlos-Yarza-blog-624x350 Carlos Yarza Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @yarzajuncal

Comentarista taurino de Televisa Deportes Ver todas las emisiones