De corazón necaxista

Por: Anselmo Alonso 2016-04-18

No siempre gana el favorito

Cómo explicar que el gran favorito haya perdido, cómo decirle a la gente que el equipo ejemplar, el que más bonito juega, el que intenta ganar y respetar el juego ofensivo queda fuera de la competencia más importante de Europa.

Barcelona pierde ante Atlético de Madrid y no podrá pelear por la Orejona; por la Champions y dejará por unos minutos de ser el número uno del planeta.

Barcelona peleó el miércoles en el Estadio Vicente Calderón con sus argumentos, con la posesión de la pelota, con el tridente ofensivo letal que tiene Messi, Suarez y Neymar; pero ahora sí, no pudo, lo intentó por derecha, por izquierda, por arriba y siempre se topó con una defensiva que lo hizo prácticamente perfecto.

El Barcelona nunca encontró el gol, nunca encontró los nexos de sus elementos  maravillosos y fue eliminado ante la sorpresa del mundo del futbol.

El Atlético de Madrid es un equipo con una identidad muy especial, desde luego impregnada por un entrenador que decide jugar de una forma determinada, para muchos nada atractiva, pero efectiva. A tal grado que Diego Simeone convirtió al equipo rojiblanco en el que pelea con los dos grandes de España: el Barça y el Real.

Simeone pone un extra en cada momento, la intensidad, el respeto a su posición dentro del campo y la fuerza en cada momento es fundamental para conseguir los objetivos; para mucha gente es antifutbol, sin embargo, si se consigue el resultado al día siguiente todo se olvida y las alegrías inundan los estadios.
El arte de la defensa.

Definir esta circunstancia es difícil, porque el fin de este juego es hacer goles e ir hacia adelante. Lo que hace el equipo colchonero es intentar un equilibrio teniendo como prioridad no recibir gol, pero cuando tienen el balón, van a toda velocidad hacia adelante y demuestran enorme calidad y jugadores impresionantes; Griezman, Koke, Carrasco, dígame usted si no todos estos son grandes figuras.
Atlético de Madrid se defiende en 20 metros, es decir junta sus líneas y lleva el juego a un sector de la cancha en donde ellos tienen ventaja. No amontonan jugadores, no ponen el camión en el arco ni se defienden como murciélagos (11 colgados del poste).

El Atlético cierra espacios, corta circuitos, siempre defiende al 3 contra 1; el desgaste físico es altísimo y si no encuentran salida, despejan lo más lejos posible. Se defienden con 8 jugadores perfectamente acomodados.

El trabajo de Simeone es impresionante, convencer al equipo de jugar así, buscando el equilibrio a la hora de desdoblar e ir al frente. No es muy espectacular, no busca que a la gente le agrade, sino el quiere ganar y lo hace con argumentos diferentes.

No es la primera vez que un equipo juega así y gana, El catenaccio italiano lo hizo de manera soberbia y ganó hasta mundiales. Hay gente que no lo aprueba y esta en contra de esto, porque es especulativo y la gente no se divierte.

Fue un partido durísimo y me quedan dos observaciones al triunfo del equipo de la capital española;  la suerte
estuvo de su lado,ya que hubo jugadas en rebotes que siempre quedaron a su favor. Barcelona nunca pudo acomodarse a un disparo franco o a un remate letal y desde luego la mano en el area que no marcó el árbitro al final de partido.

La equivocación del colegiado es parte del juego, mientras no exista la televisión para el apoyo en  jugadas puntuales seguiremos viendo injusticias como estas; así es el futbol.

Atlético de Madrid sigue adelante, busca la Orejona y que el balón siga rodando en la Champions.

Anselmo Alonso Anselmo Alonso Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @AnselmoAlonso

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