De corazón necaxista

Por: Anselmo Alonso 2016-03-10

Por fin llegó

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Veíamos atentamente el Mundial de Brasil y la actuación del equipo mexicano. Se jugaba el partido contra Brasil y desde luego México salía como la gran víctima. Surgió la figura de Guillermo Ochoa, paró todo lo que llegó, estuvo inmenso en el arco y mantuvo en cero a Neymar y compañía.

México sacaba un resultado histórico de la mano de una actuación memorable de Memo Ochoa.

A raíz de ese partido se hicieron especulaciones sobre el futuro del cancerbero mexicano, se mencionaron infinidad de equipos en donde podía caer Memo. En Italia, en Francia, Inglaterra y muchos más.

Él decidió jugar en España y precisamente con el Málaga, un equipo en el que seguramente sería figura y seguiría una carrera ascendente, después de su paso por el Ajaccio francés. ¡Oh sorpresa!, el futbol es una caja de pandora, y de la alegría pasó a la incertidumbre y de la duda pasó a la decepción.

En Málaga también había un arquero mundialista y muy bueno. El africano Carlos Kameni se hizo de la titularidad y Ochoa solo jugaría en la Copa. Increíble pero cierto, la gran figura mexicana en el Mundial estaría sentadito esperando una nueva oportunidad, como si fuera un novato.

Más de uno pensó: “que se cambie de equipo, no lo valoran, que busque un nuevo aire” y pensando así pasó año y medio. Como un arquero suplente, sin ritmo de juego, ¿cómo podría estar en la Selección?; sin embargo, su calidad lo sacó adelante y volvió a vestir la camiseta de todos.

La Copa Oro con Miguel Herrera le dio su lugar, pero al regresar a Málaga lo esperaba un espacio recurrente: el pino. Sí, la odiosa banca y la desesperante espera. Paciencia, paciencia.

La semana pasada llegó un momento triste en el equipo, la lesión de un compañero. El arquero

Kameni se rompió los meniscos y la diosa fortuna le da a Guillermo Ochoa la oportunidad soñada desde hace más de un año. Hablamos de suerte, pero de mala o buena, para Kameni o para Ochoa, no podemos alegrarnos por el infortunio de alguien a pesar de que esto favorezca al nuestro, no cabe duda que es raro este deporte.

Ahora sí, Memo tendrá más de 10 partidos para demostrar de qué está hecho. Le esperan momentos padres y partidos difíciles, lo único que tiene que hacer es lo que bien aprendido tiene. Viene el verano de la Selección y vuelve a ser elegible. Hay grandes porteros en México, pero por la experiencia y calidad, Ochoa vuelve a estar entre los mejores. Tala, Corona, Jonathan; Moi… Osorio está cubierto en esa zona y tiene una chamba fuerte para elegir cuál será el bueno.

El portero mexicano tiene ante sí varios años más de carrera, pero debe elegir bien. Primero, estar al cien por ciento y terminar una temporada con grandes momentos; después, pensar si debe seguir en el Málaga, a pesar de la comodidad. Encontrar un nuevo destino que le ofrezca más oportunidad de estar vigente. En el verano se jugará su futuro con la verde, ya fue suplente del “Conejo” en Sudáfrica, ya fue titular de Corona en Brasil y ahora soñará con Rusia 2018.

La historia se escribe rápido, pero seguramente en el camino ha habido muchos sentimientos encontrados, alegrías y tristeza, injusticias, halagos y duras criticas. Así es Guillermo Ochoa, un arquero que nunca pasará desapercibido. Y que el balón siga rodando.

Anselmo Alonso Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @AnselmoAlonso

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