De oro y otros brillos

Por: Beatriz Vázquez 2016-03-08

Mujeres, lucha interminable

Cuando iniciaron los Juegos Olímpicos, cuando el francés Pierre de Coubertin los reinstaló, lo hizo con todo y la negativa que los antiguos griegos tuvieron de ver mujeres en estas competencias.

Para el hombre a quien la enseñanza le apasionaba, militar, pedagogo, historiador, las mujeres no tenían realmente nada que hacer en el deporte y prefería verlas en su casa porque “argumentaba que la presencia de la mujer en un estadio resultaba antiestética, poco interesante e incorrecta”.

Los antiguos Juegos Olímpicos tampoco consentían la presencia de mujeres. Llamó la atención cuando estudiosos de esa época encontraron en los registros de las competencias de cuadrigas el nombre de una de ellas en la lista de ganadoras. Después de mucho investigar, encontraron que se trataba de la dueña de los caballos, pero no de la competidora.

Al menos la reconocieron de esa manera.

Para cuando México ingresó al Olimpismo, lo hicieron de manera contundente al innovar, no sólo al ofrecer una Ciudad a más de 2,000 metros de altura (que despertó el infundado temor de los competidores), sino al elegir la bajacaliforniana Enriqueta Basilio, como responsable para encender el Pebetero Olímpico, lo que nunca antes se había hecho.

El entonces presidente del COI, Avery  Brundage, cuestionó al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez sobre esa decisión. ¿Una mujer con la responsabilidad de llevar la llama olímpica en sus manos y encender el pebetero ante las miradas de millones de personas, en el estadio y en la televisión? Resultaba inconcebible.

Ramírez Vázquez y el Comité Organizador Mexicano mantuvo su postura y la imagen de Queta Basilio es una de las más destacadas en el Museo Olímpico de Laussana, Suiza, donde se han colocado las réplicas de las Antorchas.

Fue en ese año, 1968, que las primeras mexicanas subieron al podio olímpico con Pilar Roldán, plata en Esgrima, y María Teresa Ramírez, bronce en Natación.

Tuvieron que pasar 32 años para que la “universalidad” del COI volviera a ver a una mujer con esa misma tarea: Cathy Freeman en Sidney 2000, en una impactante ceremonia entre agua y fuego.

Pero revisemos algunos números olímpicos con mujeres involucradas en la historia de nuestro deporte:

En aquel 1968, las medallas de Pilar y Maritere representaron el 22% del total (nueve para México); para el 2004, en Atenas, el porcentaje de la contribución femenina en el medallero de nuestra delegación (cuatro) fue del 75% con las platas de Ana Gabriela Guevara y Belem Guerrero, y el bronce de Iridia Salazar.

Cuatro años después, en una Beijing (China), que abrió sus puertas al mundo, fue del 66% (tres medallas en total), con el oro de María del Rosario Espinoza y el bronce de Paola Espinosa y Tatiana Ortiz.

En la última edición, Londres 2012, la cifra de la contribución femenina a una inolvidable participación mexicana con siete preseas en total, fue de 54.14% gracias a las platas de Paola Espinosa y Alejandra Orozco, y la de Aída Román, además de los bronces de María Espinoza y Mariana Avitia.

Si hablamos de los Paralímpicos, la presencia y resultados de las mujeres también merece el reconocimiento.

En estos Juegos, México tomó parte por primera vez, sin resultados, en Heidelberg 72; pero fue en Toronto 76 cuando inició la cuenta de medallas, y las de las mujeres por supuesto, con Josefina Cornejo, Martha Sandoval, Lourdes Morales y Concepción Salguero, quienes ganaron, entre todas, siete oros, nueve platas y dos bronces en esa ocasión.

De los 10 máximos medallistas mexicanos en los Juegos Paralímpicos, entre Toronto 76 y Londres 2012, seis son mujeres, de ellas, Cornejo es la número uno histórica con ocho oros, seis platas y un bronce.

Las otras cinco son Sandoval, Juana Soto, Doramitzi González, Lety Torres y Paty Valle.

¿Aún hay pendientes del deporte mexicano para las mujeres? Yo creo que sí. Reconocimiento, opciones, pero sobre todo respeto e igualdad.

El Día Internacional de la Mujer son 24 en que todos los espacios se inundan de felicitaciones, ¡Gracias a nombre de todas! Pero el trabajo es diario, la entrega también, el compromiso y las ganas de aportar duran más que sólo esas 24 horas.

Beatriz Vázquez Periodista Televisa Ciudad de México, DF

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