En la imaginaria

Por: Javier Sahagún 2015-12-10

La ventaja de Tigres es definitiva… casi

Es difícil entender porqué un equipo como Pumas puede perder tan notablemente su nivel de juego en la Liguilla, luego de haber sido un muy buen conjunto durante casi toda la temporada regular.

 

Desde el primer tiempo de la Final, en casa de los Tigres, el funcionamiento colectivo del cuadro auriazul dejó mucho que desear, pero quizá el aspecto más trascendente de su actuación fue la poca entereza y compromiso que mostró su once inicial.

 

La primera anotación del encuentro cayó en una acción en la que muchos quisieron encontrar un nuevo pretexto, una incidia arbitral, cuando José Alfredo Peñaloza marcó un penal, ciertamente no tan claro, pero al menos muy cerrado, a favor del cuadro del Tuca Ferretti.

 

Aquí me gustaría hacer un parétensis, ya que el asunto lo merece. A nadie le queda duda de que el arbitraje en la Liguilla fue deficiente, malo, pues. Pero lo ocurrido con esa marcación de Peñaloza demuestra algo que no data sólo de este partido, es una propensión muy nuestra: echarle la culpa al árbitro de todos los males del futbol y dejar de lado lo importante para fijarse en lo superfluo. Lo he dicho en otras ocasiones y lo repito, tenemos una alta tendencia por dejar de ver detalladamente los partidos para fijarnos obsesivamente en el árbitro; algo así como que dejamos de comer el taco porque no lo supimos hacer rollito.

 

Más allá de esa frecuente y desfavorable digresión del aficionado sobre lo futbolístico, el partido dejó muchos lamentos entre la grey de la UNAM. De hecho, la Liguilla completa ha sido un paradójico malestar para sus aficionados. Y digo paradójico porque si nos remontamos en el tiempo hasta el inicio de la temporada, podremos recordar que Pumas la comenzó con riesgos en la tabla de los cocientes, de esta manera puede resultar extraño que, una vez que llegaron a la Final exista desazón incluso al llegar a esa instancia.

 

Algunos culpan a Memo Vázquez de este pobre desempeño en Liguilla, pero algunos otros le reconocen la virtud de llevar al equipo hasta la definición del título.

 

El partido terminó tres por cero para los Tigres, que por su parte fueron el cuadro con empaque y oficio que se esperaba de ellos. Ha hecho una Liguilla inteligente y madura. Ha sido mejor que todos los demás equipos que la jugaron. Méritos para ser campeón, en todo caso, no le faltan.

 

La Final no está decidida, pero el marcador implica una hazaña de los Pumas en la que pocos creen por el mencionado descenso en si nivel de juego.

 

En lo personal, creo que los aficionados Tigres puede comenzar a festejar su cuarto campeonato de Liga pues las contrataciones han respondido, el técnico es un hombre que conoce cómo se juegan estos partidos y las condiciones propias en términos anímicos son inmejorables.

 

Nunca se puede descartar a un equipo, y menos en vistas al partido final, pero dudo mucho que Pumas pueda quitarle de las manos el campeonato a los Tigres… o en la próxima entrega me desdigo ante todos ustedes.

Javier Sahagún Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @Javier_Sahagun

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