En la imaginaria

Por: Javier Sahagún 2015-11-26

Los dirigentes zánganos. Los dirigentes vividores

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La serie de sucesos, y sobre todo declaraciones, que se han generado desde que Alfredo Castillo tomó la dirección de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte en relación a la pretendida “limpia” que desea realizar en las federaciones deportivas del país, han resultado de un nivel francamente cavernario.

Lamentablemente, la dialéctica pedestre resultante de este juego de embates y contra embates confirma lo que ya sabíamos con suficiencia: lo único que pretenden los dirigentes del deporte nacional es mantener su trinchera-coto de poder y el beneficio económico que eso les significa.

Más allá del estado actual que guardan las cosas (los federativos de boxeo y beisbol ya fueron citados por la PGR por supuesto desvío de recursos públicos) y del ya interminable duelo de descalificaciones y hasta dicterios a través de la prensa nacional, lo que han dejado al descubierto es la grave falta de mecanismos de evaluación de resultados para que un dirigente pueda continuar o no en su puesto.

En ese sentido, la preocupación de la Conade por el blindaje que le dispensa el Comité Olímpico Internacional a sus federaciones afiliadas es completamente razonable. En ese marco (y bajo el esquema organizacional de los entes que manejan el deporte) los presidentes de federación pueden continuar en sus cargos aun cuando sus resultados sean completamente insatisfactorios.

Yo creo que ese es el punto toral, aunque también sea igual de grave la utilización viciosa de los recursos públicos que les entrega el gobierno. Ante eso se destaca el hecho de que nuestro boxeo aficionado no ha generado prácticamente ninguna figura destacable en el ciclo olímpico desde que Ricardo Contreras, por ejemplo, tomó los mandos de dicha federación hace 26 años.

Y por supuesto que no se me escapa el hecho de la monstruosidad que implica lo que acabo de decir: ¡26 años al frente del mismo organismo! Cualquiera se preguntaría ¿Contreras ha resultado tan eficiente como para que los líderes de las asociaciones que integran su federación lo hayan mantenido tanto tiempo en la presidencia? Claro que no, y a partir de ese hecho, las sucesivas reelecciones que le han permitido en sus votaciones esos líderes de las asociaciones estatales tiene un terrible tufo de complicidad malsana, si no es que corruptiva.

Por otro lado, está el hecho de que nadie debe permanecer 26 años (¡26 años, caramba!) en la dirigencia de ningún organismo; eso prostituye el poder y lo desvía de sus objetivos básicos.

De acuerdo a sus resultados, se puede asegurar que esos más de cinco lustros han sido de padecer al líder supremo e incuestionable.

Ahora me refiero a Ricardo Contreras, pero podría hacerlo de varios, muchos dirigentes del deporte nacional a lo largo del tiempo. Y esa es, fundamentalmente, la explicación del nivel deportivo con que cuenta México.

Sí, las federaciones (y claro, otros entes) le han servido de modus vivendi a verdaderas sanguijuelas desde tiempos remotos, pero, ojo, esas alimañas del deporte han ocupado puestos directivos en asociaciones civiles, empresas privadas, organismos internacionales y hasta en el gobierno en todos sus niveles.

Hago votos porque de la verborrea pirotécnica y pedestre en que están enfrascados los hombres que manejan el deporte, y de los procesos jurídicos que se han derivado de ellos, el resultado, por fin, sea que los atletas y el país entero puedan sacudirse a esos dirigentes-lastre-vividores.

Y ojalá que sea más temprano que tarde.

javier-sahagun-624x350 Javier Sahagún Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @Javier_Sahagun

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