En la imaginaria

Por: Javier Sahagún 2015-11-06

Campeones de Copa, un campeonato necesario

Temas Relacionados
,

No hay nada peor para un equipo de futbol que tiene responsabilidades de club grande que ver pasar largos periodos de tiempo sin alcanzar un solo resultado realmente significativo.

A la luz de unas pocas horas de lograda la Copa (nada más unas pocas) quizá aún no se logre ver bien el panorama en que el Guadalajara consiguió un triunfo como el del miércoles 4 de noviembre, pero sí es suficiente para medir el tamaño de la necesidad que existía entre su grey por cantar algo a lo que estaba acostumbrado el aficionado de antaño: la victoria final en un torneo.

Es por eso también que los detractores, los antagonistas futbolísticos del Rebaño Sagrado, se desgranaron en cuestionamientos sobre la validez y peso específico del torneo de copa. “Copita molera”, decían para encender a los que festejaban el triunfo. “Lo festejan como si hubieran ganado la Champions”, les apostrofaban.

Más allá del ya inveterado desprestigio al que solemos someter a nuestro futbol (“El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino!”, decía José Martí), la saña con que se refieren muchos aficionados a la supuesta mala calidad y nula importancia de la Copa es cosa que merece análisis.

Evidentemente es un torneo menor que la liga y eso es casi por definición, pero no podemos pasar por alto que tal cosa ha sido así siempre. La Copa es un torneo alterno a la liga que ahora genera un premio encomiable adicional al solo trofeo que entrega al ganador.

Para Chivas era importante ganar ese campeonato. Ya se había quedado en el camino, ante el Puebla, en la edición anterior y era imprescindible no repetir el fracaso.

Era también una exigencia por el tiempo que había pasado sin incorporarle un trofeo a sus vitrinas y porque los últimos años habían sido mayoritariamente de tristeza y decepción para su enorme cúmulo de seguidores.

En el último de los casos, también suponía la confirmación de que la presencia de Matías Almeyda habría de servir para obtener un éxito inmediato. Ya comenzaban a escucharse voces en el sentido de que su llegada sólo había sido un revulsivo momentáneo y que el equipo, poco a poco, iba a caer en la misma dinámica de resultados y futbolística que tenía con el Chepo de la Torre. Ya se decía que las Chivas dejaron de ganar y que el espejismo comenzaba a diluirse.

En lo personal, nunca me creí la historia de que ahora, con el Pelado, el equipo iba a ganar todos los partidos que disputara, era una locura creer tal cosa. Ligó cuatro victorias a su llegada, pero tarde o temprano iba a caer y relacionar ello con una supuesta debacle inevitable también era un despropósito. Los maniqueísmos se pusieron a la orden del día.

De hecho, el propio Almeyda tendría un margen de error que ya lo comenzó a cumplir al alinear a algunos jugadores fuera de su posición. Ese es un asunto normal: él mismo está en el proceso de búsqueda de su cuadro ideal y en el trayecto todavía cometerá errores. Eso creo.

En fin, el triunfo de las Chivas era necesario y se logró, esa es una gran noticia para roda la afición rojiblanca. Desde aquí mi felicitación para quienes ahora se pueden decir, y sin un ápice de cuestionamiento, Campeones de Copa. Y eso, a mí entender, no es cosa menor.

javier-sahagun-624x350 Javier Sahagún Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @Javier_Sahagun

Twitter: @Javier_Sahagun Ver todas las emisiones