En la imaginaria

Por: Javier Sahagún 2015-08-19

Reyna: pecado y penitencia de Chivas

El caso de Ángel Reyna en el Guadalajara ha sido visto de diferente manera por algunos de los aficionados al equipo que han manifestado puntos de vista contrastantes.

 
Tan pronto Reyna fue enviado a la Tercera División, pude escuchar y leer ciertos comentarios de la grey rojiblanca en entera reprobación de esa medida disciplinaria con el argumento de que el equipo necesita de todos sus jugadores, sobre todo ahora que la tabla de los cocientes apremia de manera grave al club. Al argumento no le falta razón; estos son días de contar con todos los hombres posibles, más aún si consideramos que el plantel es bastante corto, pero contra eso están los aficionados que, incluso, profieren el lastimoso “se los dije” sobre la histórica actitud complicada que ha mostrado el jugador en otros clubes. Según esta versión, la falta de compromiso y actitud de Ángel con las Chivas era a tal grado previsible que quienes sostienen ese punto de vista consideran un error directivo haberlo contratado.

 

Fue Rafael Puente el encargado de sumarlo a las filas del chiverío en su breve y atribulado paso por el club, un paso significado por las contradicciones y evidente mala relación con Paco Palencia, a la sazón también directivo rojiblanco.

 

Creo que antes de emitir un comentario valorativo sobre la conveniencia o no de haber llevado a Ángel Reyna al Guadalajara, se hace menester considerar y recordar las dificultades históricas del cuadro tapatío para realizar contrataciones, sobre todo por la imposibilidad de sumar extranjeros a sus filas.

 

En su momento, el que esto escribe advirtió que la apuesta por el entonces exjugador de Veracruz era bastante arriesgada justamente por el historial problemático del futbolista. Ya en el momento en que fue contratado yo no consideraba sus supuestas finas condiciones futbolísticas ya que el pasado había demostrado que ellas quedaban en un segundo término ante la inconsistencia y complejidad personal del mediocampista.

 

Sí, es cierto, para Chivas es muy complicado adquirir jugadores de calidad en un medio en el que escasean y ese pudo haber sido el razonamiento directivo para contratarlo, pero el riesgo latente del fracaso, más el costo exagerado que habría que pagar por él me parece que debieron ser razones suficientes para desistir de su compra. Ahora, el que fuera campeón goleador con América es un problema para Chivas y una paradoja para sus finanzas, pues se trata de uno de los 10 jugadores mejor pagados del futbol mexicano, pero alineará en Chivas San Rafael, la filial de la Tercera División, y ese es un lujo que ninguna institución está para darse.

 

En lo personal me identifico más con quienes piensan que fue un error garrafal haber llevado a Ángel Reyna al Guadalajara, pero yo le añado un factor adicional (que desde mi punto de vista es, incluso, el principal): cuando el mediocampista llegó al Guadalajara la urgencia era contratar jugadores que supieran enfrentar una situación grave en la tabla de los cocientes; ese tipo de futbolistas que se la juegan en cada acción dentro del campo, que nunca dan una pelota por perdida, que salen a la cancha “con la daga entre los dientes”, jugadores de personalidad y de arrestos aunque algo carentes de clase y finura, pero comprometidos con sus compañeros y con la institución. Eso era lo que hacía falta en ese entonces, y el ahora jugador de la Tercera División no tiene ninguna de esas características.

 

Chivas, en el pecado, lleva ahora la penitencia.

 

javier-sahagun-624x350 Javier Sahagún Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @Javier_Sahagun

Twitter: @Javier_Sahagun Ver todas las emisiones