En la imaginaria

Por: Javier Sahagún 2015-08-15

Una proeza algo dolorosa

Temas Relacionados
,


EN LA IMAGINARIA

Por: Javier Sahagún
Twitter: @Javier_Sahagun

Corría el minuto 26 cuando el “Avión” Ramírez tiró el centro al corazón del área. Omar Bravo se desmarcó y llegó a rematar solo. Únicamente acarició la pelota para mandarla al fondo de las redes.
Ese toque suave al balón sirvió para poner arriba en el marcador a las Chivas, para enfilar al equipo a su primera victoria de la temporada, pero también para inscribir su nombre en el mismo nivel que el de una de las más grandes leyendas del futbol tapatío y mexicano. Con ese gol igualó la marca del mítico “Melón”, Chava Reyes.
Omar llegó a 122 goles ligueros con la camiseta del Guadalajara, pero sólo tres minutos más tarde, un desborde por la banda derecha de Carlos Fierro desequilibró a la defensa del Morelia, su servicio tomó al central que llevaba la marca de Omar corriendo hacia su puerta lo que permitió que Bravo lo anticipara y cacheteara la esférica rumbo de las piolas. En un periodo de tres minutos alcanzó y rebasó una marca que Chava había dejado con su último gol vistiendo la camiseta rojiblanca (el 122) hacía 48 años, cuando le hizo una anotación al Atlas, en el empate a dos, el 17 de febrero de 1967.
Ese gol de Chava Reyes aseguró el tercer lugar de Chivas en la tabla general de la temporada 66-67, los de Omar Bravo sirvieron para la primera victoria del chiverío en la presente temporada, pero el resultado no fue suficiente para abandonar el último sitio en la tabla de los cocientes. Los momentos y significados son diametralmente opuestos y contrastantes.
Aquellos eran los tiempos del campeonísimo, Chivas venía de lograr siete títulos entre 1957 y 1965, y todavía en la 69-70 lograría uno más. Eran tiempos de un esplendor monumental. ningún otro equipo mexicano ha juntado tantos títulos en un periodo similar. Nunca.
En el partido que Omar consumó su proeza personal, e histórica para el Guadalajara, a mí me tocó estar en la transmisión televisiva como reportero de cancha. Un compañero del equipo técnico de Televisa pidió la pelota con la que se había anotado el ahora célebre gol 123. Me la llevó para presentarla como uno de los objetos más valiosos en la historia reciente del club. Cuando la tuve en las manos me pasaron muchas sensaciones diferentes y pensamientos diversos por la cabeza. Por una parte, la emoción de que ese balón, sin duda alguna, merece un sitio principalísimo en el museo de las Chivas. Por un momento tuve parte de la historia del Guadalajara en las manos y ese es un privilegio agradecible por donde se le vea. Pero por otro lado, llegó sola, si necesidad de reflexión alguna, la nostalgia de otros tiempos cuando las hazañas eran inmaculadas, cuando le sumaban honor y prestigio a la camiseta y al escudo de las gloriosas Chivas Rayadas del Guadalajara.
Aún así, el festejo de la tribuna fue el marco justo para una epopeya. Más allá de los contrastes entre las dos épocas y sus respectivos significados, lo de Omar Bravo es un nuevo capítulo en la historia del equipo y uno muy importante: ser el mayor goleador histórico de un club, el que sea, tiene un valor inmenso.
Sí, lo de Omar es cuenta aparte, pero esa sensación dolorosa por la actual situación del Guadalajara ante la epopeya del delantero es algo que de ninguna manera se merecen los seguidores del equipo, y mucho menos la lustrosa historia de uno de los clubes que son patrimonio de toda la liga, de una de las instituciones que representan mejor que muchos al futbol mexicano.
Y ese dolor tiene nombre y apellido. La debacle no se generó sola.

javier-sahagun-624x350 Javier Sahagún Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @Javier_Sahagun

Twitter: @Javier_Sahagun Ver todas las emisiones