Desde los estadios

Por: César Martínez 2015-07-15

Copa Oro

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Es un despropósito que haya una Copa Oro cada dos años.

Torneo hijo de la voracidad de una Confederación, exitoso gracias a la nostalgia de millones de inmigrantes en Estados Unidos, aficionados y no tan aficionados al futbol.

Se juega en estadios de primera, en el país con la mejor infraestructura turística del mundo, pero en principio el calendario de juegos es una locura.

Viajar entre juego y juego miles de kilómetros, inclusive con distintos husos horarios, representa un desgaste excesivo para los equipos, también la imposibilidad de los medios de comunicación de casi todos los países participantes de realizar coberturas (resulta muy caro) y la inexistencia, a diferencia de otros torneos, de turismo futbolero (ni falta les hace).

Tener a México y a Estados Unidos jugando cada tres días de costa a costa, como se dice por aquí, “Priceless”.

La Copa Oro se ha convertido en torneo de muchos, competencia de algunos y negocio de pocos. Pero mientras represente millones de dólares en ganancias (superiores a los de otros torneos incluso de mayor nivel deportivo) será cada 2 años con esta logística de locura, no cada 4, como la congruencia lo dictaría.

Cesar-Martinez-624x350 César Martínez Periodista Televisa Ciudad de México, DF

 @cesarmartineztd

Twitter: @cesarmartineztd Ver todas las emisiones