Gambeta y Cañito

Por: Raúl Dentchuk 2015-07-05

Messi, el Dios dadivoso

Santiago de Chile es una locura, entre felicidad, algarabía y júbilo, los chilenos dejan a un lado las preocupaciones cotidianas. Las cicatrices marcadas por los golpes de la madre naturaleza, pasan al olvido, aunque sea por tan solo un fugaz momento.

Del otro lado, sobre el césped, cerca del círculo central de la cancha del Nacional de Santiago, un fenómeno del futbol se encuentra sumiso, en el estado más vulnerable de un futbolista. No es una patada artera del rival que provoque su dolor, es la sensación de llegar y no haber llegado, es estar tan cerca pero tan lejos, es un dolor que acompaña al argentino desde un año atrás.

Recuerdo muy bien la fecha, 13 de julio del 2014, el tango y la cumbia se apoderaron de Rio de Janeiro. Maracaná sería la sucursal argentina para buscar el tercer título del mundo para los albicelestes. No olvido las frase, “deus nos llevará al título”. Un pequeño hombre de 1.70, es la nueva deidad del futbol entre los aficionados.

No estoy seguro porque glorificar a una persona. Quizá sea la nueva forma de encontrar a un ídolo, tal vez sea más que una broma hacia la iglesia maradoniana o simplemente es un apodo que un tubérculo de la narración mexicana propuso en una de sus crónicas populachas.

Aquella noche, ante la mirada del Cristo Redentor, Messi, sintió el dolor más grande que el futbol puede causar. Ver evaporarse la gloria de las manos, ser el subcampeón de una Copa del Mundo.

Tengo  la certeza que cerrar esa herida, es la motivación de “deus”. Su talento es inobjetable, y con un excelente año con su club, caminó el sendero en Chile 2015, para llenar el vacío con la selección de sus amores.

Con una mirada perdida, derrumbado por la melancolía de perder una nueva final, esa herida se abrió una vez más en el argentino. Ahora me pregunto, si Messi es “dios”, ¿Por qué “dios” dejó escapar la gloria de un Mundial y ahora la de Copa América? Entre risas y bromas, les cuestiono a mis compañeros, “messistas”. Pero su reproche no titubea ante su “dios”, parte entre la línea del medio campo, pasando por los delanteros y de paso recae por el banco albiceleste.

Pienso que ante todo, en el futbol juegan once y once ganan o pierden. Pero parafraseando con los “messistas”, la respuesta es clara, “Messi es un dios dadivoso, le entregó el Mundial a Alemania y le regaló la Copa América a Chile”.

Citando a un amigo y “messista”, de hueso colorado encuentro la posible clave de todo, “Messi no es Argentina y que Argentina no debe ser Messi”.

Es evidente que “dios”, no camina entre los mortales, Messi lo hace y necesita que sus compañeros lo entiendan. Quizá el “Corcovado” lo hizo ver mortal, o tal vez Higuaín dejó claro que Messi no es dios. ¿Habrá que apagar la luz para ver si el diamante vuelve a brillar? Solo el tiempo nos dirá si el mito se convertirá en leyenda.

 

SANTIAGO, CHILE - JULY 04:  Lionel Messi of Argentina (C) looks dejected after the 2015 Copa America Chile Final match between Chile and Argentina at Nacional Stadium on July 04, 2015 in Santiago, Chile.  (Photo by Hector Vivas/LatinContent/Getty Images)

 

Jesus Raul Dentchuk Caro Periodista Televisa Ciudad de México, DF

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